domingo, 29 de junio de 2014

Holanda ganó, México no perdió. A otra cosa mariposa

Xavier Q Farfán


Las Cláusulas de Dios en caso de no ganar


   No se compara con nada en la vida, es como un gusto que inicia en la boca, en la garganta, en el estómago y luego se pasa a la piel: la electrifica, la eriza. Adrenalina pura. No, definitivamente no hay nada como la victoria. Y hablo de cualquier victoria, en cualquier aspecto: la graduación de un hijo, la promoción en el trabajo, en la partida de ajedrez. en el futbol. Ser el mejor está en el diseño primario del hombre, y aunque pareciera un afán personal, y a veces colectivo, la carga instintiva y de adaptación siempre está ahí, en pos de una especie en evolución constante, cada vez más apta. No hay duda, Dios nos hizo para ganar, todo nos dio para ganar, pero con algunas limitantes.
   En efecto, en el Manual de Uso del Género Humano, en el apartado dedicado al deseo y capacidad de triunfo, Diosito incluyó un par de cláusulas -en letras pequeñas por supuesto, para recordarnos que tiene un sentido del humor maravilloso- que dicen, palabras más palabras menos:
Cláusula 1. Todas las victorias de los hombres serán planeadas y decididas exclusivamente por el Fabricante; no habrá éxito alguno que no sea producto de Su Voluntad.
Cláusula 2. En virtud de que los hombres son tantos, de manera que es imposible que todos ganen al mismo tiempo, el Fabricante incluye en este modelo la capacidad de admitir los triunfos de otros, sin que esto signifique necesariamente una derrota. Así o más claro.

   Luego entonces no hay razón para ponerse dramáticos porque Holanda le ganó a México en la Copa Mundial de Futbol en Brasil. No pasa nada; la rotación y la traslación de nuestro planeta seguirán sus cursos habituales, y nosotros mañana lunes habremos de continuar nuestras vidas normales, eso sí, sin la esperanza de ver campeona a nuestra selección. Sin embargo durante dos semanas tuvimos en nuestras bocas el sabor incomparable de la victoria. Yo personalmente lo disfruté mucho y lo hubiese disfrutado mucho más con un trofeo, pero no sucedió. Ni hablar.
   No soy especialista del ramo -y serlo me daría mucha flojera, y además mi capacidad de decir pendejadas, gracias a Dios, es limitada- pero yo vi jugar mejor a los mexicanos: estaban "conectados", como quería el entrenador que estuvieran, pero no se por qué y en qué momento se "desconectaron" y los nórdicos lo capitalizaron muy bien para despedirnos de la competencia. Me queda claro que, además de jugar muy bien, hay otras variables que deciden al ganador. Hoy sucedió algo así y no debemos culpar a nadie, ni a los holandeses siquiera. Son cosas del futbol. Eran 11 tipos provistos de un par de piernas formidables y un cerebro genial frente a 11 tipos provistos de un par de piernas formidables y un cerebro genial. En resumen no perdimos, simplemente esta vez no ganamos.
   Y lo que son las cosas. Las televisoras, que estaban con tremendas uñas si México seguía avanzando, tampoco perdieron: simplemente dejarán de recibir las carretadas de billetes que los anunciantes les pensaban pagar por la descomunal audiencia durante los juegos, si la Selección hubiera continuado. Qué pena. Pero tenemos el día de hoy, sólo hoy, para sacar toda nuestra frustración por el sueño interrumpido: le podemos gritar a Robben que cómo es cabrón, que para qué se tiro el maldito clavado; le podemos reclamar al árbitro su ceguera selectiva; podemos maldecir contra KLM porque su mensaje de "Adiós amigos" nos pareció ofensivo. En fin, hoy estamos hipersensibles por que no ganamos, pero mañana a otra cosa mariposa. Y esta vez no estamos horrorizados, estamos Herrerizados. Namasté.

La broma de KLM a algunos les cayó de peso. Mientras seamos nosotros

los que nos burlemos todo está bien, pero cuidado que los demás lo hagan.
Nos ponemos como nenas.


Dedicado para el Piojo. Gracias Miguel, por el equipo y por el show.



jueves, 26 de junio de 2014

Señor, ¿me podría prestar su flauta un ratito?

Xavier Q Farfán

El Flautista de Hamelín, leyenda extraordinaria

   Los hermanos Grimm, Jacob y Wihelm, portentosos cuentistas alemanes de las primeras décadas del Siglo XIX, hicieron una adaptación de una leyenda de su país que data de 1284, sucedida en Hamelín (Hameln) cerca del río Weser. Todos conocemos esta historia porque se hizo inseparable de la infancia de muchas generaciones, occidentales sobre todo: El Flautista de Hamelín. No conozco un niño al que no se pueda domesticar cada noche con este cuento, o cualquier otro, de los Grimm. Habrá casos en que esto no resulte y el cloroformo sea una idea extrema, pero efectiva.
   Recordé esta fábula germana, lectora amable, porque precisamente este día, 26 de junio, se celebra el aniversario de la venganza del flautista excéntrico, pero vamos por partes.
   La historia señala que alguna vez en el pueblito de Hamelín, sus vecinos estaban muy alarmados por una plaga enorme de ratas, que cada vez crecía más y no sabían cómo acabarla. Un buen día pasó por el pueblo un personaje extraño, con vestimenta muy colorida y prometió a los asustados habitantes acabar con los roedores a cambio de una buena paga. Aceptaron el trato así, verbal y sin intercambio de documentos y firmas y el forastero procedió a cumplir su parte. Saco de entre sus ropas una flauta y empezó a tocar con ella una melodía y para el azoro general, las ratas empezaron a salir de sus escondites y como hipnotizadas siguieron al flautista hasta un río cercano, el Weser y ahí se ahogaron todas.
   Terminada la misión, el flautista regresó al pueblo a cobrar lo convenido por acabar con la infestación y los aldeanos, que vieron su problema arreglado y al fin humanos, se negaron a pagar. El encantador de ratas se marchó del pueblo muy enojado y aparentemente todo volvió a la normalidad en Hamelín; muy pronto todos olvidaron este episodio desagradable de las ratas pero el flautista, al parecer no, pues regresó un 26 de junio, y cuando los adultos estaban en Misa, sacó su flauta mágica y se puso a tocar otra melodía, con la atrajo ahora a 130 niños y desapareció con ellos para siempre jamás.
   Qué tal con la fábula, y qué tal con el flautista que se cobró "a la china" lo que los ingratos hamelinenses no le quisieron pagar. Y ahora sí, con esta historia voy a dormir como niño, como si no debiera nada a nadie. Pero antes me gustaría saber dónde vive el flautista para ir a pedirle prestada su flauta nomás un ratito, porque de repente me dieron ganas tocarla afuera de los congresos locales y de los palacios de gobierno para ver quién sale. Conste que no estoy insinuando nada; es sólo curiosidad, pues ni siquiera se por dónde está el Río Weser. Namasté.

El Flautista de Hamelín. Un día como hoy regresó por su revancha.

Con Slim sólo me falta dormir

Xavier Q Farfán

La vida no es vida sin Carlos, el millonario

   Carlos Slim Helú es el hombre más rico de México y el segundo del mundo, si los momios de Forbes no se han movido hasta ayer. Y literalmente lo veo hasta en la sopa, que el día de hoy tocó de fideos, muy sabrosa por cierto, aguadita con harto cilantro. Así es, amigo mío, el millonario de origen libanés está presente, aunque él no quiera y yo tampoco, en casi todo lo que hago durante el día. Es como, si se me permite una comparación tonta, el ojo del Gran Hermano.
   Y conste que no es una queja, no, pues la final de cuentas a mi no me interesa mucho saber quién es el dueño de la empresa que fabricó mi cepillo de dientes, por ejemplo, mientras que mi cepillo de dientes no me lastime las encias. Sin embargo resulta un poco perturbador imaginar que un solo tipo esté detrás de muchos de los servicios que utilizo o de las cosas que compro. Y haciendo cuentas, pues creo que nomás me falta dormir con Carlos.
  Más allá de las versiones de cómo fue que construyó su imperio económico, la presencia de Slim en cualquier actividad cotidiana es evidente, y a veces indispensable. El dice que la disciplina personal y la diversificación de sus negocios han sido los motores que llevaron su barca al nivel de riqueza inconmensurable, casi obsceno, que ahora detenta. Y claro que no faltan los malpensados de siempre que afirman que sólo es el administrador de los bienes malhabidos de políticos transas. Sabrá Dios.
  Y mientras son peras o son manzanas, el ingeniero sigue haciendo negocios exitosos al rededor del mundo: compra empresas quebradas o ineficientes y las hace rentables, tiene su ojo puesto en la TV abierta mexicana y hasta equipos de futbol profesional lucen en su lista de propiedades, que es muy larga. Tan larga que algunos le han sugerido "donar" parte de su fortuna para la asistencia social, y le ponen como ejemplos a Bill Gates y Warren Buffet, multimillonarios gringos que ya han regalado la mitad de su plata para obras de beneficiencia pública. Y Slim afirma que cree más en las inversiones que generan más y mejores empleos, que andar por ahí repartiendo dinero a los pobres.
   Pero volviendo a la parte en que el dueño de Telmex está como una sombra en mi vida diaria, si me permites adinerado lector, te voy a compartir algunos momentos de esta comunión no solicitada con el magnate a quien puntualmente aporto, cosas del mercado, algunas monedas que apenas cabrán en su monedero astronómico.

+  En cuanto me levanto y me meto a la regadera, inicia este acuerdo comercial entre Carlos y yo, pues él proveyó la tubería de cobre y las instalaciones eléctricas de mi casa, a través de Condumex.
+   Luego, al encender un cochino cigarro, fabricado por Cigatam, con la primera taza de café del día.
+ Si no hay coche en la casa salgo en bicicleta, para atender algún pendiente. Es una Bimex, naturalmente.
+ Si alguien me invita a desayunar, o invito yo, y vamos a Sanborns, estoy aportando un porcentaje, minúsculo, a su fortuna, que dólares más dólares menos, es de 73 mil millones.
+ Si hago o recibo una llamada por el móvil o por el teléfono de casa, o mandó un mensaje o un mail, si reviso mi cuenta de FB o Twitter. Telmex o Telcel están siempre detrás.
+ Si escucho música de un CD, DVD o Bluray de Mix up.
+ Si viajo a través de carreteras de cuota con el sistema IAVE
+ Checar algún saldo o hacer depósitos o transferencias en Inbursa, también le generan ganancias al libanés.
+ Si con el anzuelo de los 18 sin intereses y 20% adicional de Sears, me embarco con algún electrónico.

   En fin, es el cuento de nunca acabar con esta vida compartida entre Slim Helú, que, dicho sea de paso, genera 270 mil empleos directos y medio millón indirectos en México, y yo, su socio minoritario mortal. Termino esto informando que también, mi socio y yo, tenemos inversiones en los ramos hotelero (Calinda), hospitalario (Vivo Hospitales), de gas natural (Sinca Inbursa), del cemento (Elementia), deportivos (Clubes León y Pachuca) etc.
 
Museo Soumaya, la vena cultural de Carlos Slim Helú


Cuenta con más de 60 mil obras de arte, entre las que
destaca la colección más importante, fuera de Francia,

de Auguste Rodin.
   

miércoles, 25 de junio de 2014

A la viudas ricas hay que buscarles novios

Xavier Q Farfán


Yoko Ono y las matonas de Carolina
Yoko era, digamos, de una belleza exótica.


   El día de ayer, si lo recuerdas amigo lector, platicamos en poco del esfuerzo de Naciones Unidas por amparar a las viudas pobres, y llegamos a la conclusión de que este amparo verbal, y diplomático, no era suficiente. Para una mujer que no sabe qué diablos van a cenar sus hijos esta noche, no es muy útil que el organismo les haya dedicado un día al año. Podríamos preguntar a cualquiera de ellas su opinión a este respecto y su respuesta, si le queda un poco de sentido del humor, podría ser la siguiente:
-Pues aquí mijo, igual de jodidos que siempre, pero muy contenta porque la ONU  me mandó felicitar en la tele, por el Día Internacional de las Viudas; hasta lloré de la emoción, mijo. Cómo no estuvo aquí mi viejo, que Diosito tenga en su Santa Gloria, porque también se hubiera emocionado mucho-.
-Seño, pero si su marido estuviera aquí, vivo, entonces no sería viuda y, pues la felictación de la ONU no sería para usted-.
-Ay muchacho malora, ya me reborujaste toda, mejor lárgate de mi casa-.
   
   El otro lado de la moneda son las viudas ricas, que a pesar del dolor que seguramente les produjo perder a sus cónyuges, la vida no les pondrá las mismas dificultades. Todo lo que se pueda remediar con dinero se remediará, sin duda. Y para lo demás, pues ahí sí quién sabe. Yo personalmente pienso que la viuda o el viudo que no puedan lidiar con el hecho de estar solos, después de un tiempo razonable y cuando la confusión emocional por la pérdida haya pasado, bien podrían buscar una nueva pareja para terminar juntos un proyecto de vida compartido. Todo esto suena muy lindo, pero como dicen en mi barrio, cada cabeza es un mundo y cada quien enfrenta de forma muy particular sus angustias y sobresaltos. Y para variar, como que ya me perdí.
   Vamos a recordar enseguida a algunas de las viudas más notables que anduvieron, o andan, por ahí. Y la primera que se me viene a la cabeza es Yoko, aquella japonesita sumisa -y medio feíta, hay que decirlo- que enamoró ciegamente a uno de los mayores músicos que la humanidad haya conocido; John Winston Lennon. Esta relación, digna del mejor sofá psicoanalítico, terminó abruptamente en 1980, cuando un tal Chapman asesinó a Lennon en la puerta de su casa de Nueva York. Y su viuda, acusada desde antes de haber quebrado aquella memorable fraternidad llamada Los Beatles, se quedó forradísima de dólares. A la Yoko, hasta donde yo me quedé, no se le conocen galanes, a lo mejor por miedo, puesto que una infidelidad post-mortem no se la admiten las Lennon fans.  Como dato adicional, John adoptó el apellido de su esposa y murió siendo John Winston Ono Lennon y este gesto bien pudo ser producto de una ceremonia, de esas que fascinaban a la pareja, en las que podía faltar el sacerdote, pero la mota y los chochos, jamás.
   Otra dama que terminó viuda también por balas asesinas, fue Jacqueline Bouvier, a quien Lee Harvey Oswald le mató al marido en 1963 en Dallas. El difunto se llamaba John Fitzgerald Kennedy y era Presidente de Estados Unidos. Jacqueline o Jacky, como la llamaban, con mucha entereza enfrentó primero la muerte de su esposo, y después su viudez de 5 años. Al final un griego armador de buques riquísimo, Aristoteles Onassis, la enamoró y terminaron en el altar en 1968. Y el matrimonio devino en tempestad, como estaba previsto, pues el galán buscaba prestigio social, abundante en Jacky, y ella buscaba la seguridad que brindan los billetes, abundantes en el galán. Se estaban divorciando cuando la muerte sorprendió al griego en 1975, que antes de la Kennedy había comprado, perdón, conquistado a Maria Callas, soprano helénica que en los 50 era tenida por Diosa.
 
Jackie con su marido, minutos antes
de que lo asesinaran en Dallas.
   Y para completar esta trilogía excepcionalmente soporífera, permítaseme recordar a las Viudas Negras, aquellas que por su amor al dinero repartieron a diestra y siniestra infusiones letales de cicuta y dragontea a sus maridos, para luego regocijarse con opíparos seguros. O lo que es lo mismo, los mataron para quedarse con su lana.
   El caso más emblemático de esta categoría es el de Brynhilde Paulsetter (también conocida como Belle Gunnes), noruega avecindada en E.U., que solita se echó, allá en la primera década los 1900, a un par de maridos legales y a una docena de amantes convocados por medio de anuncios en el periódico, todos amparados con generosas pólizas.
  Por su parte Blanche Taylor Moore se despachó, confirmados, a dos maridos ricos, y a otros tantos sin confirmar. Ella está presa en Carolina del Norte desde 1989 en espera de fecha para su ejecución.
    Finalmente Velma Barfield, ejecutada en 1984 en Carolina del Sur, dio muerte a dos esposos, a un novio, a su madre y a dos ancianos que cuidaba, todo por el maldito dinero de las herencias. C´est la vie.

   Por tu paciencia enorme, querido lector, te regalo esta rolita de Lennon, que hizo en honor a su esposa oriental.


John Lennon - Woman

martes, 24 de junio de 2014

Y los viudos, ¿para cuándo?

Xavier Q Farfán

23 de Junio, Día Internacional de la Viudas

   De veras que la capacidad nuestra, como humanos, de hacer y decir cosas extrañas no tiene límite. Y si tuviera, felizmente sería autoimpuesto porque hasta dónde yo se, no hay un censor oficial que regule el nivel de las cosas extrañas, es decir, estúpidas, que decimos o hacemos. Me resultaría muy cómico recibir una reprimenda de un fulano, por ejemplo, por lo que escribo en este dizque folleto.
-"Le avisamos Mr. Q Farfán que nuevamente ha excedido el nivel permitido de estupidez en sus apuntes, por lo que le sugerimos retornar a los parámetros autorizados. Gracias".
   Espero nunca recibir una advertencia así, y también espero que nadie más la reciba, menos la ONU. Sin embargo, para ser justo, debo mencionar que tanto yo como la ONU nos hemos ganado, a pulso, más de una.  Y no te creas, amigazo lector, que estoy usando al organismo internacional para sentir menos culpa. No, para nada, porque sucede que ellos se pintan solos para hacer o decir cosas extrañas.
   Desde 2011 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó al 23 de junio como el Día Internacional de las Viudas, en respuesta a la situación lamentable en la que viven la mayoría de ellas alrededor del mundo. Es una iniciativa, como todas las de la ONU, basada sólamente en la buena voluntad: dicen ellos que las mujeres -las pobres, naturalmente- que han perdido al esposo, bajo cualquier circunstancia, son víctimas del abandono oficial y social, y este abandono se traduce en aislamiento, pobreza, enfermedad y discriminación. Luego de su increíble descubrimiento suponen que asignarle una fiesta anual, atenuará la gravedad del asunto. ¡Válgame Dios! (al final de este apunte dejaré el enlace de la ONU al respecto)
   Y claro que la situación no ha mejorado con este afán, noble por lo que se ve, pero carente de una base real e informada acerca de su verdadera dimensión, de sus causas, de sus consecuencias y de sus posibles soluciones. No es fácil, estoy de acuerdo, porque los esfuerzos de la ONU son globales y por todos lados hay problemas, particularmente familiares, derivados de guerras y violencia, pero una delegación efectiva de responsabilidad, por ejemplo, haría más factible una eventual solución. Y aquí las redes de voluntarios ciudadanos serían bien importantes. Veamos.
   La ONU identifica una zona en cualquier país, digamos México, en la que el factor "viudez" ha generado dificultades económicas en su población y que derivaron  en desintegración, delincuencia, enfermedad, etc. Entonces el organismo despliega su apoyo a través de instituciones, normalmente de gobierno y éstas a su vez, con la ayuda de las redes voluntarias, que conocen el problema de primera mano, atienden a las familias afectadas. No sólo con ayuda monetaria y material, sino con capacitación para el trabajo, asesoría psicológica y de salud, por ejemplo, se pudiera aliviar un tanto el conflicto, que por lo que se ve, promete crecer más. Supongo que es una forma menos simbólica de comprometerse con las viudas.
   Pero bueno, paciente lector mío, luego de que le arreglamos la bronca a la ONU, qué te parece si mañana, si lo permite Dios, charlamos un poco de las otras viudas, las que son ricas o que se hicieron ricas porque son viudas.
http://www.un.org/es/events/widowsday/

sábado, 21 de junio de 2014

El Chavo del 8 X 0 = 0

   
     Uups. La máquina del tiempo se ha averiado
Xavier Q Farfán

El 20 de junio de 1971 NO se estrenó El Chavo del 8

   Esto que voy a decir será, para muchos, un crimen horrible por el que habré de pagar con lágrimas de sangre toda la eternidad, ya que sienten que El Chavo les ha acompañado y alegrado gran parte de su vida, que los ha cuidado como una amorosa madre sustituta cuando la verdadera se iba al trabajo. Es duro de aceptar, lo admito, que El Chavo del 8 y sus aventuras divertidas y nada edificantes, fueron en realidad un largo sueño colectivo del que súbitamente hemos despertado todos. Y ya no hay Chavo, ni Quico, ni Ron Damón, ni nadie de la vecindad. Menos la bruja.
   Chespirito, diminutivo tropicalizado de Shakespeare -que es de por sí una pretensión anómala-, es en realidad un vendedor de tepache, que pasea su cochecito por las calles de Iztapalapa. Y un malentendido con el barril en que guarda la bebida, dio pie a la creencia de que el tepachero era un personaje famoso. Te explico, amigo lector. Una tarde, un parroquiano se acercó a Chespirito y tontamente le preguntó:
-Oiga compa ¿vende tepache?
Y molesto por la pregunta tan pendeja, el vendedor reviró con sarcasmo:
-No idiota, ando paseando a un chavo en el barril.
   Esta charla irrelevante generó, por medio del rumor, la distorsión y el tiempo, la idea popular de que el tal Chespirito era un artista muy famoso que tenía un programa de TV también muy famoso, en el que un chavo vivía en un barril. Ahora sabemos que fue un sueño y en vez de la serie, los televisos nos endilgaron, sin piedad, películas de la India María, de Chente, de Pedro Infante y de Resortes.Qué maravilla.
   Los más perjudicados de esta confusión enorme fueron los actores María Antonieta y Carlos Villagrán, que cada vez que iban a buscar trabajo, los promotores siempre les decían
-Si, sí, sí, ya sabemos que son muy buenos, pero lo único que queremos es que se disfracen de La Chilindrina y de Quico y que nos hagan reir.
   Y como no sabían de qué diablos hablaban sus empleadores, María Antonieta y Carlos sólo atinaban a mirarse entre sí, perplejos.
   Para terminar con esto, voy a escuchar el tema intro de esta serie que soñamos todos, que se llama Elephant never forgets, del francés Jean Jacques Perrey, quien demandó a un vendedor de tepache mexicano por usar su música sin permiso. Namasté